Ir por la vida cometiendo errores, eso es lo que hacemos diariamente los seres humanos, descuidando aquello que indica que a medida que los cometes, vas hiriendo personas por doquier. Sin pensarlo, terminas haciendo daño a quienes amas, quieres y valoras.
Luego vienen las palabras, palabras de aclaración que buscan enmendar todos aquellos errores. Sin embargo, el problema radica cuando la otra persona ha cerrado su mente y corazón, y lo único que quiere ver es la película que han armado sus sentimientos en su interior, peor aún, se los guarda para sí, y de manera diplomática indica: no te preocupes, todo está bien.
Pero ese: "todo está bien", significa "todo está mal". Efectivamente, todo va cambiando, la atmósfera, la relación, el trato... Y poco a poco, ambos saben que sin duda alguna, este es el comienzo del fin, un fin que puede ser corto, extenso o para siempre.
Allí entonces, las palabras nunca valieron nada, nunca tuvieron sentido, sobre todo, porque confianza tampoco hubo. Confianza para creer, para sentar una postura, y al menos decir algo. Pero ¡No! callaste, y con ello todos tus odios, tristezas y desolaciones... Decidiste hacer de aquellas palabras, palabras sin sentido, sin valor alguno, porque cuando no se confía, simples palabras no remediarán nada, solo empeorar las cosas y hacer de cuenta, que nada valió la pena, ni fue suficiente para darle un giro a lo que pudo ser y no fue, a lo que creí que era, y nunca fue.
"Amistad" La única etiqueta que nunca pasará de moda.
PD: Siempre habrá una bienvenida para ti.

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