El individuo desde la psicología social es considerado un ser autónomo, el cual se construye y se reconstruye de acuerdo al contexto social en el que se halla inmerso, permeado por las relaciones sociales que se establecen en el medio. El estado, por otra parte, es entendido como el conjunto de instituciones gubernamentales que poseen la autoridad suficiente para establecer normas que permitan la regulación de la sociedad con una ubicación espacial específica en cuanto a territorio, de esta definición se desprende el concepto de ley, entendido dicho concepto como la regla dictaminada por el poder competente del estado.
El anterior es un esbozo que resume los conceptos de individuo, estado y ley. Estos elementos son protagonistas dentro del diálogo de Sócrates con Critón y en el documento de Thoreau “sobre la desobediencia civil”. Es importante mirar estos conceptos desde ambos textos, y así poder argumentar que es lo más conveniente para la época actual.
En el diálogo de Sócrates y Critón se nos presenta un individuo que ama los principios éticos sobre los cuales a fundamentado su vida, y que para el caso no es ético abandonarlos, solo porque la situación ha cambiado (PLATÓN: 113). Sócrates apunta a que el individuo debe ser coherente con sus principios, aunque eso implique estar al servicio del estado, el cual puede ser corrupto por influencia del vulgo. Por otro lado, Thoreau nos presenta un individuo mucho mas libre y revolucionario decidido ha hacer frente al estado para evitar la corrupción y monopolio al interior del mismo, irrumpiendo para evitar la esclavitud del individuo.. “Primero debemos ser hombres, y súbditos después” (THOREAU: 26). Es importante asumir una posición crítica frente a las acciones de los gobernantes del estado, y en ello estoy de acuerdo a la posición de Thoreau, pues no creo que por respeto a mis principios y por no faltar a ellos caiga yo en manos del estado y del vulgo inconsciente que bastante daño ha hecho a inocentes. Aquí la acción está dada por la situación, y si ésta lo merita será necesario actuar para defender al individuo de las opresiones del estado.
El estado para Sócrates está representado por las leyes, para lo cual el mismo Sócrates en su dialogo con Critón nos muestra lo necesario que es cumplirlas y acatarlas, se evidencia en su posición una fuerte inclinación por lo divino, pues según Sócrates irrumpir la ley en la tierra llevará a fuertes castigos en el infierno, por el contrario si se acatan las leyes abra compasión por parte de los jueces. Pero los presupuesto de Sócrates no obedecen a los presupuesto de Thoreau, pues este sostiene que “la ley nunca hizo que los hombres fueran un ápice mas justos; y, mediante el respeto hacia ella, hasta los bien dispuestos se convierten diariamente en los agentes de la injusticia” (THOREAU: 27) Las leyes y apoyado en Thoreau, en la actual sociedad democrática Colombiana apuntan cada vez mas a un estado social de derecho utópico, por llamarlo de alguna forma, pues para el individuo normal del día a día, se le dificulta cada vez mas acceder a servicios de calidad y la ley se convierte en la cobija de los altos mandos para poder lucrar sus intereses particulares.
La ley como concepto que deviene del estado se ha convertido en una dosis que enceguece y controla el marchar del individuo en contra de su voluntad, de su sentido común y su conciencia. Es el caso del ejercito nacional, donde se reclutan a jóvenes en contra de su voluntad para ir a luchar en una guerra, donde los mas perjudicados son los mismos ciudadanos, porque como ya han expresado muchos, el pueblo está en medio de la guerra entre la fuerza pública y los movimientos armados ilegales. No son pues actualmente las leyes las dadoras de justicia e igualdad. No son las leyes a quienes debe el individuo su existencia, como lo propone Sócrates, ni tampoco son una especie de diosas por las cuales el ser humano deba morir para ser merecedor de la “salvación” por llamarlo en términos bíblicos. No niego lo que se propone en el Critón de que “el hombre debe amar por encima de todo la virtud, la justicia, las leyes, la obediencia a las leyes, pero no son estos los principios únicos para hacer del individuo un hombre de bien, hay otros como es la dignidad y el derecho al libre albedrío, cosa que quizás Sócrates no contemplo en sus diálogos; ¿qué sería del ser humano sin dignidad? Me atrevo a decir que un completo modelo a disposición de quienes dicen llamarse gobernadores de un estado.
Tanto el individuo, como el estado y la ley, deben de trabajar de manera conjunta para procurar el bien de los ciudadanos. Así, cumpliremos con lo que dijo el filosofo Chino: el individuo, la base del imperio (THOREAU: 61) Generando progreso hacia un verdadero respeto por el individuo, porque no será el actual modelo democrático la última mejora que se le hará al gobierno. Como lo propone Thoreau, para que exista un verdadero estado libre e iluminado “se debe reconocer al individuo como el poder mas alto e independiente, del cual se derivan su propio poder y autoridad, y lo trate de acuerdo con ello” (THOREAU: 61)
Es claro pues que Thoreau es coherente con su propuesta, pero no podemos descartar que es un tanto romántico en la misma. Debemos pensar en un individuo que sea la base de la sociedad. Pero un individuo formado académicamente en relación con su contexto, para procurar desde sus propias libertades de poder e independencia el bien del colectivo social, y es de rescatar aquí que la formación ética es fundamental y toca de manera transversal todas las situaciones de contexto del individuo mismo.
El anterior es un esbozo que resume los conceptos de individuo, estado y ley. Estos elementos son protagonistas dentro del diálogo de Sócrates con Critón y en el documento de Thoreau “sobre la desobediencia civil”. Es importante mirar estos conceptos desde ambos textos, y así poder argumentar que es lo más conveniente para la época actual.
En el diálogo de Sócrates y Critón se nos presenta un individuo que ama los principios éticos sobre los cuales a fundamentado su vida, y que para el caso no es ético abandonarlos, solo porque la situación ha cambiado (PLATÓN: 113). Sócrates apunta a que el individuo debe ser coherente con sus principios, aunque eso implique estar al servicio del estado, el cual puede ser corrupto por influencia del vulgo. Por otro lado, Thoreau nos presenta un individuo mucho mas libre y revolucionario decidido ha hacer frente al estado para evitar la corrupción y monopolio al interior del mismo, irrumpiendo para evitar la esclavitud del individuo.. “Primero debemos ser hombres, y súbditos después” (THOREAU: 26). Es importante asumir una posición crítica frente a las acciones de los gobernantes del estado, y en ello estoy de acuerdo a la posición de Thoreau, pues no creo que por respeto a mis principios y por no faltar a ellos caiga yo en manos del estado y del vulgo inconsciente que bastante daño ha hecho a inocentes. Aquí la acción está dada por la situación, y si ésta lo merita será necesario actuar para defender al individuo de las opresiones del estado.
El estado para Sócrates está representado por las leyes, para lo cual el mismo Sócrates en su dialogo con Critón nos muestra lo necesario que es cumplirlas y acatarlas, se evidencia en su posición una fuerte inclinación por lo divino, pues según Sócrates irrumpir la ley en la tierra llevará a fuertes castigos en el infierno, por el contrario si se acatan las leyes abra compasión por parte de los jueces. Pero los presupuesto de Sócrates no obedecen a los presupuesto de Thoreau, pues este sostiene que “la ley nunca hizo que los hombres fueran un ápice mas justos; y, mediante el respeto hacia ella, hasta los bien dispuestos se convierten diariamente en los agentes de la injusticia” (THOREAU: 27) Las leyes y apoyado en Thoreau, en la actual sociedad democrática Colombiana apuntan cada vez mas a un estado social de derecho utópico, por llamarlo de alguna forma, pues para el individuo normal del día a día, se le dificulta cada vez mas acceder a servicios de calidad y la ley se convierte en la cobija de los altos mandos para poder lucrar sus intereses particulares.
La ley como concepto que deviene del estado se ha convertido en una dosis que enceguece y controla el marchar del individuo en contra de su voluntad, de su sentido común y su conciencia. Es el caso del ejercito nacional, donde se reclutan a jóvenes en contra de su voluntad para ir a luchar en una guerra, donde los mas perjudicados son los mismos ciudadanos, porque como ya han expresado muchos, el pueblo está en medio de la guerra entre la fuerza pública y los movimientos armados ilegales. No son pues actualmente las leyes las dadoras de justicia e igualdad. No son las leyes a quienes debe el individuo su existencia, como lo propone Sócrates, ni tampoco son una especie de diosas por las cuales el ser humano deba morir para ser merecedor de la “salvación” por llamarlo en términos bíblicos. No niego lo que se propone en el Critón de que “el hombre debe amar por encima de todo la virtud, la justicia, las leyes, la obediencia a las leyes, pero no son estos los principios únicos para hacer del individuo un hombre de bien, hay otros como es la dignidad y el derecho al libre albedrío, cosa que quizás Sócrates no contemplo en sus diálogos; ¿qué sería del ser humano sin dignidad? Me atrevo a decir que un completo modelo a disposición de quienes dicen llamarse gobernadores de un estado.
Tanto el individuo, como el estado y la ley, deben de trabajar de manera conjunta para procurar el bien de los ciudadanos. Así, cumpliremos con lo que dijo el filosofo Chino: el individuo, la base del imperio (THOREAU: 61) Generando progreso hacia un verdadero respeto por el individuo, porque no será el actual modelo democrático la última mejora que se le hará al gobierno. Como lo propone Thoreau, para que exista un verdadero estado libre e iluminado “se debe reconocer al individuo como el poder mas alto e independiente, del cual se derivan su propio poder y autoridad, y lo trate de acuerdo con ello” (THOREAU: 61)
Es claro pues que Thoreau es coherente con su propuesta, pero no podemos descartar que es un tanto romántico en la misma. Debemos pensar en un individuo que sea la base de la sociedad. Pero un individuo formado académicamente en relación con su contexto, para procurar desde sus propias libertades de poder e independencia el bien del colectivo social, y es de rescatar aquí que la formación ética es fundamental y toca de manera transversal todas las situaciones de contexto del individuo mismo.
Finalizo citando a Simón Bolívar quien nos dijo: “Si las armas os dieron libertad, las leyes os darán la justicia” Exactamente ¿A qué justicia se refería Simón Bolívar? Dejo la pregunta abierta, pero creo que Simón Bolívar se quedó corto en el asunto de justicia, habrá que profundizar en el tema, porque no solo de leyes se compone la justicia, y creo que nuestro estado es muestra de ello.
BIBLIOGRAFÍA
· PLATÓN. Critón o el deber del ciudadano. P. 100-141
· THOREAU, Henry David. Sobre la desobediencia civil. Norma, colección milenio. P. 25-62.
· www.cepc.es/rap/Publicaciones/Revistas/6/REDC_024_047.pdf
· http://www.psicopedagogia.com/definicion/psicologia%20social
No hay comentarios:
Publicar un comentario